Desde las reuniones de trueque a un cortometraje propio, en Tucumán.

Ruta del Tejido

Por ahí poniéndonos metas grandes es difícil pensar lograrlas, pero también aprendimos que si uno logra sostenerse en el tiempo, logra concretarlas. 

Cuando comenzamos a soñar Obra, allá en el 2012, uno de los primeros grupos que conocimos fue éste. Transitando la Ruta del Artesano, un proyecto turístico de la provincia que reúne a 21 talleres artesanales de diferentes especialidades – que es súper interesante de visitar- paramos a conocer un gran taller por cuyos ventanales vimos muchos colores, pompones y bordados en todo tipo de textiles, y nos enamoramos. Pero más aún nos cautivaron cuando conocimos a sus creadoras, y mate de por medio, nos contaron de su proyecto, hoy un emprendimiento consolidado.

Varios años después, seguimos apoyando su trabajo y armando pequeñas colecciones junto a ellas y ellos. Acá te lxs presentamos, de la mano de Fiorina Gatti, una de las fundadoras:

O: ¿Cómo nace Ruta del Tejido?

FG: La ruta del Tejido nace originalmente en las reuniones de los clubes del trueque que comienzan a armarse en Tafi del Valle, en la crisis del 2001. Nos encontramos varias artesanas sintiendo que si no nos organizábamos no íbamos a tener alternativas para desarrollar nuestro oficio. A partir de allí comenzamos a buscar ayuda. Surge una organización, la Asociación Civil El Ceibal, que comienza a pensar con nosotros cuales eran los problemas comunes que teníamos y apoyarnos en reuniones y actividades diversas pensando la organización de base que nos podía aglutinar como artesanas interesadas en el tejido en telar.

En 2004 logramos abrir el local propio, comercializando en conjunto nuestros tejidos y trabajando en conjunto  las problemáticas y cada uno de los temas que surgían como necesidad.

O: ¿Cuantas personas la conforman y en qué oficios?

FG: Hoy somos 40 artesanas y artesanos, desarrollando distintas técnicas textiles: trabajamos la madera, metales, pero siempre sobre todo el tejido en telar. Dentro de nuestra organización hay productores de herramientas textiles, hilanderas, tejedoras. Trabajamos también accesorios y otros productos relacionados siempre al mundo textil.

O: ¿Cómo fueron creciendo estos años?

FG: Nuestros ingresos han mejorado paulatinamente con los años, en la medida en que hemos logrado elaborar una estrategia de diseño, producción y comercialización.  Todas y todos somos capaces de producir los mismos productos, que además son enriquecidos con los saberes y técnicas de cada una y cada uno.

Cada vez tenemos mejor acceso a mayor cantidad de clientes. Gracias a nuestra organización podemos hacer volúmenes de producción que un artesano solo no es capaz de hacer.

Hemos diseñado diferentes formas de administración para nuestro trabajo, habiendo responsables de cada área pero también rotando entre las diferentes tareas: atención al público, producción, manejo del dinero, compras de materias primas, envío de presupuestos y liquidaciones, por ejemplo.

O: ¿Cómo es un día en sus vidas?

FG: Un día puede variar según el clima y demás.  Pero en general comenzamos bien temprano, y tejemos, hilamos y ordenamos. Hacemos las cosas de nuestras casas y también hay algunas compañeras que hacen otras actividades: hay una enfermera, otra que es maestra, otra que además colabora con una familia cuidando adultos mayores.

Mientras teñimos lana, es posible que estemos tensando las urdimbres para los telares, o recortando pompones, eso lo hacemos muchas horas del día (risas).

O: ¿Podrías contarnos cuáles son los logros y desafíos cumplidos que más valoran en todo este tiempo de trabajo?

FG: Una de las metas que nos pusimos en su momento, antes del 2004, fue pensar en un emprendimiento, un lugar, una contención laboral para nuestros hijos. Todas en ese momento teníamos hijos bebes y chiquitos y parecía un sueño imposible. Hoy dos de mis hijos están asociados a la cooperativa, uno con 21 y otro con 18, y es alucinante para mí personalmente sentir que ese sueño que parecía tan complicado de lograr, haya sido concretado.

La cantidad de temas que hemos ido resolviendo a lo largo del desarrollo de este emprendimiento, fue enorme. Fuimos haciendo cosas que hoy a la distancia me parecen loquísimas. En algún punto hasta pensamos en armar una película, y logramos hacer un cortometraje todo animado en lana, que se va a estrenar a principios del año que viene, por ejemplo.

Participamos en un montón de exposiciones y de procesos de aprendizaje y enseñanza en toda la provincia y distintos lugares del país. Pensamos que por ahí poniéndonos metas grandes es difícil creer lograrlas, pero también aprendimos que si uno logra sostenerse en el tiempo, logra también concretar metas muy grandes.

Somos personas felices trabajando en lo que queremos y participando mucho de nuestra vida familiar, estamos en nuestras casas y estamos en las reuniones que nos permiten reflexionar sobre los problemas y desafíos que tenemos hacia delante.

¡Gracias Fiorina por tu relato! Estamos felices de apoyar este emprendimiento y conocer personas que a través de su trabajo y perseverancia, logran cumplir sus sueños. Gracias por la inspiración.

Si querés conocer y comprar Obras realizadas por ellas, clickeá aquí:  www.obra.com.ar/productos/

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Sinergia de Mujeres

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Hace unos días entregamos estas bellas mantas de lana para la Subsecretaría de Turismo de la Provincia de Buenos Aires, tejidas por mujeres de parajes rurales de Azul, quienes aprendieron y gestaron su emprendimiento productivo mientras esperaban a sus niños en las escuelas rurales, tan alejadas de sus casas que debían esperar allí hasta que sus hijos terminen sus actividades, cada 15 días.

Junto al apoyo de la Asociación Civil Azul Solidario, este trabajo fue el resultado de una verdadera sinergia entre los sectores público, privado y el llamado tercer sector, en apoyo a la mejora de la calidad de vida y desarrollo integral en los parajes rurales de Azul.  Acá te contamos más!

Allá por el 2013, en nuestros comienzos, nos juntamos con Verónica Torassa, directora de la Asociación Civil Azul Solidaria, interesadas en trabajar con Hilados del Azul, proyecto que habían impulsado desde esa ong. El encuentro fue inspirador y energizante, Verónica es una incansable trabajadora por la mejora de la calidad de vida en el ámbito rural.  El tiempo pasó  pero la huella de aquel encuentro quedó bien marcada.

Hace poco, cuando nos tocó realizar una propuesta de regalos institucionales, a pedido de la Sra. Subsecretaria de Turismo de la Provincia, Martina Pikielny, de inmediato pensamos en Verónica y el grupo de tejedoras de Azul.

Trabajando dentro del programa “Mejoraremos juntos la calidad de nuestra educación rural”, Verónica había visto que cada 15 días las madres llevaban a sus hijos a la escuela y esperaban allí a que sus niños terminen de cursar, sin demasiadas ocupaciones. Inquieta, les preguntó si les gustaría hacer algo más en ese tiempo. Esa fue la semilla que germinó en el emprendimiento de hilado y tejido artesanal.

Desde 2007, éstas 30 mamás que viven en el campo en Azul, provincia de Buenos Aires, aprenden a hilar y a trabajar con telares en talleres dictados en las mismas escuelas donde asisten sus hijos.  Hoy su emprendimiento Hilados del Azul es su trabajo y una oportunidad de ingresos, pero también un lugar de encuentro, sociabilización y exploración de la identidad femenina.

La mayoría de las mujeres que viven en zonas rurales acompaña a su esposo (peón o puestero de estancia) en el campo, cuida a los chicos, los lleva a la escuela y se encarga de las tareas domésticas. En ese marco, este trabajo se erige como una interesante salida laboral.

“Lo más importante es que soy una mamá que vive en el campo y tengo mi proyecto. Es un ingreso para mi familia y un crecimiento personal” dice Lorena, del Paraje Shaw.

Agradecemos a la Subsecretaría de Turismo de la Provincia de Buenos Aires por confiar en Obra|Hecho a Mano, y a Verónica, Marisa y todo el grupo de tejedoras de Hilados del Azul.

Esperamos que este trabajo contribuya a visibilizar y fortalecer el trabajo de estas talentosas mujeres y madres que trabajan a diario con la idea de un futuro mejor y posible en sus pueblos rurales. ¡Que así sea!

 

Ser tejedora de oficio en medio de la gran ciudad. Y no morir en el intento.

Paula, artesana porteña

Paula teje hace más de 20 años. Es una telera porteña que en medio de la velocidad y exigencias de la ciudad de Buenos Aires, defiende un modo de vida más lento, atendiendo a los ritmos de su cuerpo y las motivaciones de su espíritu.

Con su sonrisa amplia y su andar tranquilo, con la seguridad que los años de experiencia –con sus tropiezos, caídas y aprendizajes- le ayudaron a consolidar, nos presentó su trabajo. Desde ese momento el vínculo se fue forjando, siempre en la transparencia y en la aceptación de nuestras formas de ser y de trabajar.

Con Paula fuimos transitando un camino de colaboración, conociéndonos desde el vínculo laboral a uno más personal, porque inevitablemente el trabajo nos lleva a conocer nuestras historias, valores y formas de ser.

Estamos muy contentas y agradecidas de contar con ella como colaboradora de Obra, como tejedora y tallerista. En ocasión de los talleres de telar que estamos organizando junto a ella, hicimos una mini entrevista para conocer mejor como vive el tejido. Esperamos la disfruten!

Mini BIO:

  • Oficio: artesana textil
  • Edad: 53 años
  • Signo del zodíaco: Libra
  • Lugar de origen: Ciudad de Buenos Aires

O- Contanos un poco de tu backround, como llegaste al telar?

P-Comencé con una madera y clavitos en los extremos y tejía pulseras. Tenía 18. Luego compré un telar en “Artesana” y empecé, lo hice mi oficio. Desde ese momento, nunca paré. Hoy tejo con un telar María que es muy simple y permite hacer muchísimas cosas, es la base para luego crear y hacer distintas técnicas y productos.

O- Qué sentís o qué te pasa cuando tejes?

P-Cuando tejo se ve mi estado de ánimo, es muy agradable ver como una pieza refleja tu forma de estar, algo de tu forma de ser. Voy inventando texturas, productos.

O- Cómo es ser una tejedora de oficio en medio la gran ciudad? 

P- Creo que con tantos años, fui haciendo mis clientes y equilibrando mis ingresos y tiempo de trabajo. No fue fácil, pero se puede. Soy mandada, allí donde quiero trabajar o donde me gustaría que mis tejidos estén a la venta, allí voy. Y así, a la vieja usanza, mandándome como quien dice, así logré tener clientes desde Puerto Madero hasta El Tigre, en Bariloche, en hoteles de lujo o grandes marcas de indumentaria.

Pequeño ping-pong de tejido:

  • Tu técnica y paleta de colores favorita: Todos los colores me gustan. Soy más de los colores vibrantes. Pero todos los colores me gustan. Las técnicas que más me gustan son aquellas que me permiten transformar las texturas originales e inventar nuevas.
  • El tejido/trabajo que más te gustó hacer: Inventé una técnica de calado con lanas puras y tanza que funciona como esqueleto de la tela, me encantó descubrirlo y hacerlo. También me gustan las técnicas que implican transformar los materiales. La tecnica fellini me encanta, que es superponer trocitos de lana apelmazada tejidos en la tela.Y la técnica del hilo transformado con el agua y secado al sol también.
  • Tejer es para vos.. El tejer para mi es tranquilidad. Es un trabajo que me permite vivir y manejar mis tiempos. Pero sobre todo, es tranquilidad, calma.