Desde el Monte al mundo.

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Cuando uno está conectado con la pasión, uno hace cosas que no haría desde otro lugar.

La frase es de Lucía Cardini, de la asociación de mujeres Wichí autoras de los increíbles hilados y tejidos de chaguar de los bolsos, carteras y mochilas de la Colección NEA.

Las conocimos en nuestros comienzos y nos encantaron los colores, la calidad y sobre todo, el proyecto. Hace más de 30 años, Mercedes Llorente propuso a 20 mujeres Wichí de la localidad de El Potrillo, hacer artesanías a partir de su técnica para hilar fibras de chaguar. Con el tiempo se armó la Fundación Niwok, y bajo su paraguas, el proyecto Siwan´i, que hoy asocia más de 450 artesanos originarios Wichí.

Lucía es con quien gestionamos todo. Durante el recorrido de Obra, desde Berazategui a Palermo como ella dice, siempre sentimos su empuje y compromiso. Es un gustazo poder trabajar con ella, siempre para delante, con generosidad, predisposición, garra.  Es una de las encargadas de que artículos de decoración de origen Wichí hayan desfilado por ferias de Londres, Milan y Barcelona.

Acá nos cuenta más sobre las artesanas Wichí, su realidad y forma de vida.

O- ¿Cómo colabora en la vida de estas mujeres, las artistas detrás de los tejidos de chaguar, la venta de sus productos, sus obras?

L- La venta de las artesanías para las mujeres es fundamental, no sólo por el ingreso que les representa, que es importantísimo, sino también porque las conecta mucho con la historia de su cultura, entonces eso no se pierde. El ingreso económico, al estar conformadas en grupos, más o menos se justifica también.

O- ¿En qué avances concretos se comprueba que la producción y venta de tejidos de chaguar ayuda a que las mujeres Wichí se empoderen?

L- El empoderamiento de ellas se nota mucho en sus creaciones: a mayor demanda, se vuelven más creativas y más líderes de sus comunidades.

O-¿Cómo es la vida en la comunidad de El Potrillo? ¿Qué es lo que más les gusta hacer y motiva a las mujeres?

L- La vida en la comunidad El Potrillo, el tema del chaguar les encanta.  Les gusta mucho la naturaleza, todo lo que tenga que ver con el monte, el rio, las plantas, las semillas.

Les gusta mucho juntarse a trabajar juntas.

La vida es muy simple, es muy lenta, hay un ritmo tranquilo, no hay reloj, no hay mucha electricidad. Hay un solo cajero automático, que está recién a partir de este año.  Hay escuelas.

Y la vida es como acá, empiezan con la escuela los chicos a la mañana. Están muy asociados a la naturaleza. Después comen, y por lo general cuando hace mucho calor se quedan quietos, no se hace mucho (en promedio las temperaturas en el monte son muy altas) Después por la tarde recolectan troncos, para hacer el fuego.  A la noche prenden el fuego y se sientan alrededor del fuego, a charlar con los mayores.

​O-¿​Qué desafíos se presentan al tratar de integrar de forma respetuosa y justa, productos con tanto trabajo y tiempo detrás, en la lógiga de rapidez, consumo y produccion masivo de las ciudades?

L- El desafio no es tratar de integrarlas, sino que a través de sus productos dar a conocer esta cultura, estas mujeres argentinas, que tienen otro modo de vivir, que no tienen tiempo, que no tienen un nivel de consumo y producción intenso, porque no están inmersas en una cultura de consumo.

Pequeño ping-pong inspirador de una emprendedora a otres emprendedores

  • Una Frase: La belleza de la naturaleza. El monte es un lugar de tranquilidad, donde la naturaleza es la protagonista. El tiempo lo marca la naturaleza.
  • Un consejo para quien emprende: que sea persistente y esté conectado con su deseo.
  • Un fracaso: cuando no salen subsidios ó las mujeres a veces no pueden desarrollar un trabajo porque están conectadas quizás con algún tema de emergencia social y no pueden enfocarse en el tejido. Sin embargo, la gran frustración tiene que ver con  la falta de sensibilidad de nuestra cultura hacia las comunidades originarias. El hecho de que no sea una prioridad a nivel gubernamental, por ejemplo. Eso es muy frustrante.
  • Un aprendizaje: cuando uno está conectado con la pasión, uno hace cosas que no las haría desde otro lugar. Cuando uno está conectado con el trasfondo, uno puede dejar de lado ciertas cosas. Si no se cede, no se gana. En toda la cadena de valor.
  • Una meta: poder generar una estructura que sostenga a la Fundación Niwok más allá de Mercedes Llorente. Es una meta difícil, porque ella está hace mucho tiempo

¡Admiración y orgullo de poder trabajar con ellas! Conocé la colección NEA. Líneas simples. Saberes ancestrales que resultan en piezas atemporales, eternas, resistentes. Elementos de la Madre Naturaleza. La combinación de distintos saberes y culturas de Argentina.

Comprá sabiendo que contribuís con movimientos transformadores, con historias de vida admirables, con procesos productivos amigos de la Tierra y las Personas.

 

 

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Desde las reuniones de trueque a un cortometraje propio, en Tucumán.

Ruta del Tejido

Por ahí poniéndonos metas grandes es difícil pensar lograrlas, pero también aprendimos que si uno logra sostenerse en el tiempo, logra concretarlas. 

Cuando comenzamos a soñar Obra, allá en el 2012, uno de los primeros grupos que conocimos fue éste. Transitando la Ruta del Artesano, un proyecto turístico de la provincia que reúne a 21 talleres artesanales de diferentes especialidades – que es súper interesante de visitar- paramos a conocer un gran taller por cuyos ventanales vimos muchos colores, pompones y bordados en todo tipo de textiles, y nos enamoramos. Pero más aún nos cautivaron cuando conocimos a sus creadoras, y mate de por medio, nos contaron de su proyecto, hoy un emprendimiento consolidado.

Varios años después, seguimos apoyando su trabajo y armando pequeñas colecciones junto a ellas y ellos. Acá te lxs presentamos, de la mano de Fiorina Gatti, una de las fundadoras:

O: ¿Cómo nace Ruta del Tejido?

FG: La ruta del Tejido nace originalmente en las reuniones de los clubes del trueque que comienzan a armarse en Tafi del Valle, en la crisis del 2001. Nos encontramos varias artesanas sintiendo que si no nos organizábamos no íbamos a tener alternativas para desarrollar nuestro oficio. A partir de allí comenzamos a buscar ayuda. Surge una organización, la Asociación Civil El Ceibal, que comienza a pensar con nosotros cuales eran los problemas comunes que teníamos y apoyarnos en reuniones y actividades diversas pensando la organización de base que nos podía aglutinar como artesanas interesadas en el tejido en telar.

En 2004 logramos abrir el local propio, comercializando en conjunto nuestros tejidos y trabajando en conjunto  las problemáticas y cada uno de los temas que surgían como necesidad.

O: ¿Cuantas personas la conforman y en qué oficios?

FG: Hoy somos 40 artesanas y artesanos, desarrollando distintas técnicas textiles: trabajamos la madera, metales, pero siempre sobre todo el tejido en telar. Dentro de nuestra organización hay productores de herramientas textiles, hilanderas, tejedoras. Trabajamos también accesorios y otros productos relacionados siempre al mundo textil.

O: ¿Cómo fueron creciendo estos años?

FG: Nuestros ingresos han mejorado paulatinamente con los años, en la medida en que hemos logrado elaborar una estrategia de diseño, producción y comercialización.  Todas y todos somos capaces de producir los mismos productos, que además son enriquecidos con los saberes y técnicas de cada una y cada uno.

Cada vez tenemos mejor acceso a mayor cantidad de clientes. Gracias a nuestra organización podemos hacer volúmenes de producción que un artesano solo no es capaz de hacer.

Hemos diseñado diferentes formas de administración para nuestro trabajo, habiendo responsables de cada área pero también rotando entre las diferentes tareas: atención al público, producción, manejo del dinero, compras de materias primas, envío de presupuestos y liquidaciones, por ejemplo.

O: ¿Cómo es un día en sus vidas?

FG: Un día puede variar según el clima y demás.  Pero en general comenzamos bien temprano, y tejemos, hilamos y ordenamos. Hacemos las cosas de nuestras casas y también hay algunas compañeras que hacen otras actividades: hay una enfermera, otra que es maestra, otra que además colabora con una familia cuidando adultos mayores.

Mientras teñimos lana, es posible que estemos tensando las urdimbres para los telares, o recortando pompones, eso lo hacemos muchas horas del día (risas).

O: ¿Podrías contarnos cuáles son los logros y desafíos cumplidos que más valoran en todo este tiempo de trabajo?

FG: Una de las metas que nos pusimos en su momento, antes del 2004, fue pensar en un emprendimiento, un lugar, una contención laboral para nuestros hijos. Todas en ese momento teníamos hijos bebes y chiquitos y parecía un sueño imposible. Hoy dos de mis hijos están asociados a la cooperativa, uno con 21 y otro con 18, y es alucinante para mí personalmente sentir que ese sueño que parecía tan complicado de lograr, haya sido concretado.

La cantidad de temas que hemos ido resolviendo a lo largo del desarrollo de este emprendimiento, fue enorme. Fuimos haciendo cosas que hoy a la distancia me parecen loquísimas. En algún punto hasta pensamos en armar una película, y logramos hacer un cortometraje todo animado en lana, que se va a estrenar a principios del año que viene, por ejemplo.

Participamos en un montón de exposiciones y de procesos de aprendizaje y enseñanza en toda la provincia y distintos lugares del país. Pensamos que por ahí poniéndonos metas grandes es difícil creer lograrlas, pero también aprendimos que si uno logra sostenerse en el tiempo, logra también concretar metas muy grandes.

Somos personas felices trabajando en lo que queremos y participando mucho de nuestra vida familiar, estamos en nuestras casas y estamos en las reuniones que nos permiten reflexionar sobre los problemas y desafíos que tenemos hacia delante.

¡Gracias Fiorina por tu relato! Estamos felices de apoyar este emprendimiento y conocer personas que a través de su trabajo y perseverancia, logran cumplir sus sueños. Gracias por la inspiración.

Si querés conocer y comprar Obras realizadas por ellas, clickeá aquí:  www.obra.com.ar/productos/

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Links útiles:

 

Cris Benavides, la artista de nuestros Mitones Puna Flora

Todos

Invitamos a Cris Benavides de @b.o.r.d.a.r para diseñar juntas una edición limitada de nuestros mitones Puna, de fibra de llama tejidos a mano en distintas comunidades jujeñas.

Nos encanta su trabajo y los resultados de esta fusión de tejido y bordado entre mujeres de dos regiones del país tan distintas, quedó hermosa. Acá nos cuenta más sobre ella y su relación con el bordado.

BIO

  • Profesión/oficio: bordadora
  • Edad: 31
  • Signo del zodíaco: aries
  • Ciudad: Capital Federal (Bs As)

O: Contanos un poco de tu backround ¿Qué hacías antes de B.O.R.D.A.R?

C: Durante 10 años me dediqué a la fotografía de moda y al maquillaje. Con esta última trabajé en diferentes áreas, como cine, tv, teatro y también maquillaje social.

O: Como llegaste al bordado?

C: Llegó un momento que ya no me gustaba lo que estaba haciendo, mi trabajo se había convertido en una rutina y había dejado de disfrutarlo. Buscando en qué distraer mi cabeza aparece un curso de bordado y creo que fue amor a primera vista.

O: Qué sentís o qué te pasa cuando bordas?

C: Es casi como meditar, me calma, me relaja, mi cabeza está puesta en la tela, los hilos, la aguja, no pienso en nada más que en lo que estoy haciendo pero a la vez siento que estoy en otro lugar. Disfruto mucho de bordar, de dibujar con hilos y ver cómo cobran vida en la tela.

O: Creés que actualmente se valora más que antes el trabajo artesanal, que por ejemplo en los 90¨s o hace 10 años?

Por un lado creo que estamos empezando a valorar cada vez más las cosas hechas a mano y a las/los artesanas/os que las realizan. Y por otro lado, las personas se están dando cuenta que necesitan un cable a tierra, algo que los relaje y desenchufe y saque de la rutina diaria del trabajo, la oficina y las mil cosas que hay que hacer. 

Así que no sólo creo que se está empezando a valorar más lo artesanal sino también el hacerlo son tus propias manos.

Pequeño ping-pong bordalero

  • Tu puntada y paleta favorita Mis puntadas favoritas (por que no puedo elegir una sola) son el punto atrás y el punto helecho (o punto hoja). Mi paleta favorita por lo general es desaturada, con tonos rosados, beiges, grises y marfil.
  • El bordado/trabajo que más te gustó hacer El año pasado participé en el armado de una vidriera en “Espacio Umbral” para la Noche de los Museos y realicé una pequeña instalación de bordados hechos en gasa natural, me encanta trabajar sobre esa tela. La pieza principal era bastante más grande de lo que suelo trabajar, apliqué mis puntadas y paleta favorita.
  • Una meta con @b.o.r.d.a.r. Me cuesta pensar una sola, quiero seguir mejorando mi trabajo y mi técnica. Pero me gustaría trabajar más realizando obras o instalaciones y poder colaborar a que el bordado se siga instalando y no quede como una moda.
  • B.o.r.d.a.r. es para vos …Todo!, es mi emprendimiento, es la vidriera de mi trabajo, es la forma en la que muestro lo que hago, es lo que me permite conocer y darme a conocer.

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¡Gracias Cris por compartirnos un poquito de tu universo y tu arte!

 

Grata charla – La Huella

Nos dio la sensación de estar ante un grupo humano y de trabajo más sano, armonioso y respetuoso que muchos de los que hemos formado parte o conocido, que se encuentran fuera de un hospital psiquiátrico casualmente. La participación y la equidad de sus miembros; las miradas de complicidad y orgullo; la libertad y confianza para hablar.

Compartimos una de las primeras charlas con el grupo:

O: ¿Cómo empieza La Huella?

Oscar: Yo tuve que internarme por un problema que tuve, no me quedó otra que solucionar el problema internándome. Al estar acá, quise volver a trabajar.Y me dijeron que vaya al cuarto piso, donde funciona el gabinete de pre-alta. Ahí lo conocí a Federico, que coordinaba un taller de bolsas de residuos. Había máquinas de mano para trabajar madera y un banco de carpintero. Después de un año y medio conseguimos este espacio que es hoy nuestro taller. Federico trajo la idea de tener un nombre y un logo, y entre todos elegimos el actual.

Cada objeto tiene un contenido en sí y además un sentido estético. Son de madera reciclada. Tratamos de hacer arte expresando con la madera lo que nosotros entendemos que es arte.

O: Cuéntennos un poco de la dinámica que tienen, ¿cómo opera La Huella?

Oscar: Como grupo de trabajo, la intención es que tiremos todos para el mismo lado, todos aportamos al mismo pozo, y todos nos llevamos lo mismo. Todos colaboramos y tenemos la misma actitud con el trabajo.

Federico muchas veces trae las ideas. A partir de ahí todos aportamos, se produce un ida y vuelta basado en la confianza y elaboramos en conjunto cómo resolveremos, como bajaremos la idea a la realidad.

Federico: El primer paso que da alguien que ingresa a La Huella es como tallerista, pasa un tiempo, y luego se integra como socio, y pasa a cobrar por su trabajo. Vamos viendo como evoluciona, como trabaja, como se va sintiendo e integrándose al grupo y al trabajo.

Oscar: Acá hay un tiempo para todo: un tiempo para fumar, trabajar, tomar mates y se vuelve a trabajar. Todo funciona en armonía y en alegría. Como grupo nos llevamos bien. Es difícil llevarse bien en un trabajo, porque siempre hay disputas personales, roces. Pero acá, por lo que yo veo, nos llevamos muy bien todos. Compartimos la mesa, el almuerzo también. No importa quien hace un trabajo más, o mejor, todos aportamos al funcionamiento de La Huella.

O: ¿Alguno quiere contar como ingresó en La Huella?

Eduardo: En el 2007 tuve un brote de esquizofrenia. Fui al Evita de Lanús y estuve tres meses. Salí rehabilitado. Por medio de una enfermera entré en los talleres protegidos. Primero pasé por un taller de adaptación donde vas rotando por distintos oficios. Me decidí por tapicería. Después de tres años trabajando ahí, la terapista ocupacional me comentó sobre La Huella y una oportunidad de tapicero. ¡Y ahí vine! Ni bien llegué probé con un silloncito blanco. Y les gustó, porque al tiempo ingresé a La Huella como tallerista, y a los tres meses me incluyeron como socio.

José: Yo ingresé en Junio del 2012, a través de una terapista ocupacional de los talleres protegidos, Eloisa. Yo soy lustre, soy bastante rápido. Me habían enseñado en los talleres protegidos donde estuve 3 años. Acá en La Huella aprendí otros trabajos en madera, propongo ideas, trabajo con papel, decoupage, pintura entreverada, mezcla de colores.

Obra: Si una persona quiere ser parte de La Huella, ¿cómo hace?

Federico: Hacemos una entrevista de admisión y la característica principal es que le tiene que gustar. No tomamos a alguien porque un médico o terapista dijo que tiene que trabajar, sino porque tiene una motivación personal, un interés ó una historia relacionada a alguno de los oficios vinculado a La Huella. Esa es la puerta de ingreso.

La figura de tallerista es para personas que quieren probar, transitar por la huella, creen que les puede servir trabajar un tiempo y nosotros les abrimos la puerta. Y sirve.  Cuando el tallerista se identifica con el emprendimiento y le gusta a largo plazo, ahí empieza un proceso hacia la asociación. Hay una decisión democrática en donde el nuevo miembro es aceptado afectivamente. El nuevo miembro tiene que comprometerse y unirse a nuestra cultura de trabajo. Eso implica llegar en horario, planificar, trabajar con objetivos y ponerle todo lo que cada uno puede poner al trabajo. Nos integramos por el trabajo. Cuando está eso, ya sentimos que estamos en una empresa, con objetivos de producción y de venta. Nos distanciamos del hecho terapéutico, cada uno tiene su terapeuta o médico. Acá buscamos lograr a través del trabajo un sustento y la comprensión de lo que es una empresa.

La Huella es muy generosa, en el sentido de que podemos hacer algo entre todos, podemos compartir y no nos fijamos si hay alguien que hace un poco menos o un poco más, la cosa es que esté el compromiso de trabajar y llegar al objetivo.

Obra: ¿Cómo definirían una empresa social?

LH: Pone en el centro a la persona. Tiene fines económicos y sociales, y los dos tienen que estar siempre presentes y con igual importancia. Si fuera solo fines sociales sería un sistema de asistencia. Nosotros combinamos la asistencia en salud con producción y trabajo. Si vemos a La huella ahora, lo que más nos gusta es expresarnos y que haya lugar para la creatividad y creación colectiva. Tenemos también personas que colaboran y que no provienen del ámbito de la salud, como Martin que es un empresario textil, que nos ayuda en la parte de comercialización y diseño a veces también.

Todavía la parte de comercialización no esta del todo desarrollada, nos falta un poco. Por eso me parece buenísimo que uds. estén acá.

Obra: ¿Cuáles son sus sueños e ilusiones con respecto a La Huella?

Oscar: Estar estables seria un sueño.

En Italia hay emprendimientos sociales que funcionan muy bien y son autosustentables, creados bajo las ideas de Franco Basaglia. Era un médico psiquiatra que trabajando en hospitales como éste, habló de generar la desmanicomializacion, es decir, como sacar a los pacientes de las instituciones e integrarlos en la sociedad, que puedan vivir en sus casas y trabajar. Con esa idea se empezaron a generar empresas sociales. Esto ya lleva más de 30 años en Italia. Federico estuvo haciendo una pasantía allá y han venido acá a visitarnos también. Otro sueño sería también ir para allá, visitarlos.

Otro sueño es poder tener un espacio físico con una vidriera, un negocio donde trabajar y mostrar nuestro trabajo.

José: Crecer

Obra: ¿Qué les gusta de su trabajo?

Eduardo: La libertad, de creación, de todo tipo: se trabaja sin presión. Podemos crear y proponer, hay libertad y comprensión. Se trabaja mucho, y a gusto.

Oscar: Hay algo implícito que es la armonía. Esa armonía lleva a una energía de amor que hace que todo funcione bien, y si todos estamos bien, se transmite, y eso hace que la cosa funcione y que todo este cada vez mejor. No se explica pero está. A veces hay que recordarnos que hay que parar.

Federico: Cada vez tenemos más amigos, más conocidos.

Oscar: hubo una época en que tuvimos 1 peso en la caja. Cerró uno de los locales donde mejor vendíamos. Fue un bajón y lo superamos. Son pruebas en la vida, cosas que tienen que pasar, no está ni bien ni mal, son cosas que tienen que pasar y son por algo. Nos estamos curtiendo y vamos creciendo. Es constante el apoyo entre nosotros, el esfuerzo conjunto y el darnos aliento.

Federico: Viajamos dos veces, a Puerto Madryn y Gaiman. Eso también está bueno. En otros lados se le da mas importancia al tema de salud mental y trabajo, y de las empresas sociales. Acá está creciendo.

José: Yo entré con la idea de ser lustrador y me gusta que me encontré con más cosas, aprendí distintas cosas. Y me gusta el producto, lo que hacemos, el producto final.

Tejedora de proyectos

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En uno de nuestros primeros recorridos por el norte del país conocimos gente que con su trabajo y sus ganas de mejorar su realidad nos causó mucha admiración.

Un ejemplo es Angela Romano, quien forma parte de “Manos Tafinistas”, un grupo de mujeres que encontraron en el tejido la forma de sacar adelante a sus familias. Venden en un pequeño local en Tafí del Valle.

La conocimos junto a una compañera del grupo de tejedoras que lidera, en un local que el Municipio de Tafí les presta para vender sus productos. Tejidos, frutos secos, jabones, dulces. Todo casero.

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Angela es una emprendedora de la vida: lidera este grupo de tejedoras que ella misma convocó. Pasó de vender en las veredas de la plaza, a contar con su local; de producir y vender sola, a contar con un grupo que produce y vende en conjunto. Aprende y enseña. Y no sólo sobre tejido: está aprendiendo a hacer jabones naturales, toma clases de diferentes cultivos y conservas. Enseña lo que sabe sobre tejidos a otras mujeres, enseña lo que aprende en cuanto curso se anota. Nos habla de educación popular: aprender unos de otros, compartir sus saberes, aprender de lo que otros saben. En los quehaceres y charlas diarias. Esa es la educación popular.

Al cabo de la tarde -que transcurrió entre mates, charla, tejido y prueba de modelos- nos invitó a pasar la noche en su casa. En las afueras de Tafí, compartimos una comida con Angela y su marido, Belisario. Alegres y generosos, nos abrieron las puertas de su casa y su vida por esa noche.

“Todo lo que damos, vuelve” dijo al pasar, pero intuyo que la generosidad le brota naturalmente, sin tener en cuenta cómo o cuándo vuelve lo que da. Simplemente se abren, dan amor, comparten su vida, pensamientos y saberes.

Todo lo que damos, vuelve.