Hilado de Chaguar, la fibra central en la colección NEA.

Una vez que se conoce este trabajo, uno aprende a valorar más cada tejido, cada pieza.


No sólo por el tiempo y dedicación que cada artesana dedica al hilado, teñido y tejido de esta fibra, sino también por su protagonismo e importancia en la cultura e identidad en la cultura Wichí, pueblo originario que dentro de Argentina vive en las provincias de Formosa y Chaco principalmente.

Acá te contamos un poco sobre el proceso de recolección del chaguar, el primer paso de todo el proceso productivo detrás de la colección NEA. Podés ver las carteras, mochilas y accesorios aquí.

En las comunidades Wichí, la recolección de las plantas la realizan las mujeres. Dedican una parte del día a la actividad artesanal y creativa, otra parte al cuidado de sus hijos, a las tareas de la comunidad y sus familias.

La ida al monte representa un momento de intercambio social adentro de cada grupo y de aprendizaje por parte de las nuevas generaciones.

Cada mujer se mueve con un grupo, en la mayoría de los casos correspondiente a su banda de pertenencia donde hay una líder que dirige la búsqueda del chaguar. Prefieren ir a una zona conocida y tratan de evitar pasar más tiempo de lo necesario en el monte, se mueven con mucho cuidado y las más jóvenes siguen a las más ancianas, aprendiendo a conocer el monte y sus “dueños”.

Una vez encontrado el lugar, las mujeres se dispersan en el monte y cada una empieza el trabajo: explorando, eligiendo la planta más adecuada, trabajando en silencio, concentradas.

La cosecha se realiza individualmente, en la mayoría de los casos la mujer es acompañada por algunas hijas que la ayudan y contemporáneamente van practicando la técnica del pelado de las hojas.

En el monte, la artesana realiza un primer pelado que le permite sacar las espinas, para envolver la planta y poder transportarla hasta la comunidad.

Al llegar a la casa se realiza un pelado definitivo de las fibras, lo cual permite eliminar las últimas partes del revestimiento de las hojas.

Posteriormente se pone la fibra húmeda sobre un tronco de madera y se va machacando con un hierro o con un palo, hasta que vayan abriéndose las fibras, que una vez enjuagadas se ponen  a secar al sol.

Una vez secadas las fibras, la artesana empieza las operaciones preliminares para el hilado, y va separando con las manos fibra por fibra.

A partir de las hilachas se realiza la piola. Se toman las distintas hilachas y se tuercen juntas, varias veces, sobre el muslo, hasta tomar el grosor del hilo requerido.

Una vez obtenido el ovillo de piola natural, se tiñe. Y ese proceso, el del teñido, lo dejamos para el próximo post!

 

Fotos y fuente: Gran Chaco.

 

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